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No es infrecuente que durante el embarazo una de las partes inste un proceso de divorcio, este procedo no puede abocar en el establecimiento de medidas civiles con relación a ese hijo concebido, pero aún no nacido (nasciturus), la lógica de tal medida está en que no hay seguridad en que finalmente se produzca el nacimiento, y es lo que hace el divorcio y embarazo más complejo.

Se debe tener en cuenta que dado el caso de embarazo, no se puede proceder al divorcio notarial pues existe un hijo en camino.

A causa de que aún no se ha procedido el nacimiento del nuevo miembro, es más difícil establecer medidas del divorcio.

Divorcio y embarazo, el proceso

El artículo 30 del Código Civil perceptia que “La personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno”. Por lo tanto si ambas partes están conformes en divorciarse y esa conformidad se extiende a las medidas que se pudieran adoptar, tanto las medidas paternofiliales así como el régimen de guardia y custodia posterior en caso de nacimiento, nuestra recomendación para estos casos es sin duda esperar a que se produzca el efectivo nacimiento.

Se debe tener en cuenta que no siempre el embarazo llega a término y eso dificulta a la hora de tomar las medidas.

Divorcio contencioso y embarazo

Si en cambio el divorcio es contencioso el planteamiento difiere del expuesto ya que estos procedimientos suelen prolongarse entre seis y nueve meses aproximadamente y no se puede realizar un divorcio rápido, por lo que podrá establecerse en una pieza separada las medidas provisionales que habrán de hacerse efectivas en sentencia una vez se produzca el nacimiento.

Son varias las sentencias judiciales que han basado su decisión en el mencionado artículo del Código Civil y la imposibilidad de poder pronunciarse sobre las medidas definitivas, tales como las visitas, guardia y custodia, pensiones, entre otras, dado que la adopción de una u otra medida puede variar en función del nacimiento efectivo del concebido.  

Estas resoluciones judiciales aun no señalándolo expresamente remiten la controversia al incidente de modificación de medidas o en el procedimiento de divorcio alegando en el momento procesal oportuno los llamados hechos nuevos o de nueva noticia.

No obstante el tema es controvertido y no todos los Juzgados lo entienden de igual manera ya que tal y como sostiene el artículo 29 del Código Civil  “El nacimiento determina la personalidad; pero el concebido se tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables, siempre que nazca con las condiciones que expresa el artículo siguiente”. Este artículo podría facilitar todo el procedimiento de la situación de divorcio y embarazo.

Por lo tanto cabría hacer una interpretación a favor del concebido no nacido, entendiendo como efecto favorable las medidas que se pretendiese adoptar en el proceso de divorcio respecto a los hijos a la hora de pedir alimentos para el “nasciturus”, pedir un régimen de custodia y visitas que regule tales situaciones quedando supeditadas a que finalmente se produzca el nacimiento según se establece en el artículo 30 del Código Civil.

 

 

 

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